Esta actividad es muy gratificante. En general, los niños y las niñas se enganchan con gran facilidad y desde el primer momento pueden comprobar que son capaces de llevar a cabo la construcción de diversas pirámides.
Ya he señalado que plantear esta actividad supone la puesta en juego de unas capacidades (ver página 4). Por una parte, estas capacidades se pueden ver desarrolladas con la práctica de esta actividad pero, por otra parte, el nivel de desarrollo de las mismas supone un límite en cuanto a lo que se puede hacer. Si no se tiene en cuenta este límite nos podemos encontrar con exigencias inadecuadas que pueden plantear problemas en el trabajo que desarrollan los niños y niñas.
De todas las capacidades planteadas, vamos a retener la de elaborar un trabajo colectivo pues es una de las que más dificultades puede plantear.
Esta capacidad no es exclusiva del Acrosport sino que es compartida por todas aquellas situaciones en las que los niños y niñas tengan que trabajar en equipo.
La composición de los grupos es un determinante fundamental de la dinámica de trabajo en equipo que va a llevar a cabo el grupo por lo que surge una cuestión muy importante: ¿cómo podemos organizar los grupos?.
Esta decisión puede ser tomada de diferentes maneras:
Los grupos pueden ser establecidos por el maestro
También pueden ser establecidos por los niños y las niñas
O se puede llegar a una intervención conjunta entre los niños y el maestro.
Desde mi experiencia, cuando los niños y niñas de Primaria hacen grupos no se rigen por razones "objetivas" sino por preferencias personales. Por ejemplo, para formar equipos y llevar a cabo una carrera de relevos, no suelen elegir a las personas que más corren sino a aquellas con las que tienen algún lazo de tipo afectivo.
En ocasiones la organización de los grupos puede ser una complicación. Así, nos podemos encontrar con doce personas a las que se les ha planteado hacer dos grupos de seis y que han hecho un grupo de cinco y otro de siete. En principio la solución es fácil: una persona del último grupo tiene que pasar al otro. Sin embargo, determinar quien cambia de grupo puede ser una dificultad inmensa.
En esta actividad concreta, he planteado que los grupos los hagan los niños y las niñas libremente, el maestro no ha intervenido en su constitución y los grupos se han formado espontáneamente sin mediar la elección de "capitanes". Sólo se ha introducido una referencia en cuanto al número de componentes del mismo.
En principio, los grupos han sido de chicos o de chicas y en cuanto al número, han aparecido grupos de tres, de cuatro, de siete, de cinco, de ocho.
Para hacer algunas pirámides es necesario un mínimo de personas. En esos casos, la mayoría de las personas se han unido a otros grupos.
En cuanto a la creatividad manifestada en la creación de nuevas pirámides, podemos establecer un continuum respecto a los resultados obtenidos. En un extremo estarían los grupos que se han centrado en reproducir los modelos presentados por el maestro sin introducir ninguna variante, y en el otro estarían los grupos que han llevado a cabo un trabajo más divergente a partir de lo que ya saben hacer y han elaborado sus propias pirámides.
En las realizaciones que se han producido en clase, los grupos de chicos están más cerca del primer extremo (reprodución de modelos) y los grupos de chicas se muestran más creativas manifestando una mayor capacidad de pensamiento divergente.
Por otra parte, los grupos de chicos se han centrado en la realización de pirámides con un fuerte componente de fuerza que en muchos casos superaba sus posibilidades encontrándose con que han tenido que dedicar un esfuerzo y un tiempo importante para intentar hacer esas pirámides, esfuerzo que ha sido "inútil" pues, en la mayoría de los casos, no han conseguido construirlas.
Por el contrario, los grupos de chicas se han basado más en su nivel de habilidad y cuando han encontrado dificultades para mantener una estructura, han recurrido a "ayudas" (espalderas, bancos,..) para poder construirlas. Por ejemplo:
En cuanto al nivel de autonomía también podemos establecer un continuum entre aquellos que se muestran muy dependientes, necesitan que el maestro les dirija casi constantemente su trabajo, plantean contínuas demandas y necesitan mucha ayuda para introducir un elemento novedoso. Otros grupos situados en una posición más intermedia acuden al maestro para que les ayude a solucionar cuestiones puntuales y finalmente, en el otro extremo, están los grupos que sólo necesitan un pequeño impulso para realizar creaciones y desarrollar su labor.
Grupos de chicos-grupos de chicas, reparto en grupos por afinidad afectiva, nivel de autonomía, nivel de creatividad, capacidad de pensamiento divergente, objetivo que se plantea el grupo,.. son algunos elementos que determinan la capacidad de elaborar un trabajo colectivo pero aún hay muchos más: cohesión del grupo, confianza entre sus componentes, nivel de implicación de cada uno... son otros factores que van a determinar las dificultades encontradas para llevar a cabo esta actividad (o otras actividades en las que tengan que trabajar en grupo).
En algunos casos las dificultades son tales que pueden llevar a que algún grupo no consiga realizar ninguna actividad conjunta. Estos casos se manifiestan por la falta de elaboración de estrategias colectivas (en el caso de los juegos colectivos) o por la no construcción de ninguna pirámide (en el caso del Acrosport).
¿Qué dificultades pueden llevar a un "fracaso" de la actividad?.
Voy a centrarme en dos aspectos:
la cuestión del contacto físico
la cuestión del acrosport como actividad colectiva.
En ocasiones nos encontramos con problemas relacionados con el contacto: quejas como que me hacen daño; contactos más o menos agresivos; contactos excesivamente tensos; ... e incluso puede llegar a plantearse un rechazo a tocar o a que le toquen.
En estos casos se pone de manifiesto una dificultad en cuanto a la aceptación del contacto corporal y a la realización de un contacto adecuado.
No podemos olvidar que el contacto corporal es un medio de relación que moviliza dos aspectos: por una parte, la relación con el propio cuerpo; por otra, la vivencia que se tiene del contacto con otro cuerpo (con confianza, como agresión, como invasión,etc.)
Ante esta cuestión podemos plantear un marco de referencia muy claro sobre lo que hay que hacer y sobre como hacerlo, estableciendo muy bien los límites y basando la relación en el respeto.
También podemos establecer trabajos que ayuden a mejorar la relación con el propio cuerpo y que progresivamente puedan llevarnos a la aceptación del contacto con otro.
Otro recurso que podemos utilizar es la introducción de mediadores. Podemos usar objetos que no hagan necesario el contacto corporal directo y que planteen la realización de pirámides en las que además de personas empleemos algún instrumento a través del cual se establece la relación entre los compañeros de equipo (bancos, cuerdas de trepa, espalderas..)
Aunque no es ésta la dificultad de las personas que aparecen en las imágenes, sirva como ejemplo de utilización de un mediador las siguientes fotos con niñas de 6/7 años.
En la definición de Acrosport hemos dicho que es considerada como una disciplina deportiva colectiva. Lo que planteamos a los niños y niñas es que construyan pirámides grupales.
Esto significa que en ningún caso, es una actividad que pueda llevar a cabo una persona sola sino que es necesaria la presencia de otros. La pirámide se construye entre varias personas que aunan sus esfuerzos.
Podemos considerar la pirámide como una estructura en la que se da una relación de fuerzas equilibrada, estable, armoniosa.
Pero esta estructura va más allá del aspecto meramente físico y motor. No es una estructura estanca sino que hay una relación dialéctica entre todos los componentes del grupo que deben buscar un objetivo común solamente alcanzable si actúan en conjunto.
Sobre esa estructura actúan fuerzas físicas, pero también el grado de confianza que hay entre sus componentes, la cohesión del grupo, su capacidad para elaborar proyectos propios y proyectos en equipo, los lazos afectivos y sociales que hay entre los niños y niñas que están en el grupo, etc.
Como situación sociomotriz: ¿Qué pone en juego el acrosport?
Fundamentalmente, lo que se pone en juego es una interacción motríz. Los comportamientos motores de todos los componentes del grupo se influyen mutuamente en la realización de las tareas propuestas.
Lo que uno hace, las manifestaciones motrices observables: sus acciones, sus gestos, las posturas que adopta, las reequilibraciones constantes que realiza para mantener la postura, sus puntos de apoyo, los momentos en los que interviene, la intensidad de sus movimientos y acciones, ... están supeditadas a los comportamientos de los demás, a las acciones que llevan a cabo el resto de componentes del grupo.
De la misma manera, sus desequilibrios, sus apoyos, la organización y reorganización de su postura, de su comportamiento motor, va a enviar señales a sus compañeros a los que les servirá para guiar su propio comportamiento motor.
Antes hemos comparado una pirámide de acrosport con una estructura equilibrada, cualquier elemento que modifique la relación de fuerzas establecida en dicha estructura tiene que activar mecanismos reequilibradores en todos y cada uno de los componentes de la misma.
Estructura equilibada física, afectiva y socialmente.
Por ejemplo, una persona del grupo puede sentir miedo al subir sobre otro y actuar bruscamente realizando acciones que pueden romper la armonía y la relación de fuerzas de la pirámide poniendo en peligro su estabilidad y permanencia. Entonices, cada miembro del equipo debe movilizar recursos que puedan ayudar a solucionar la dificultad planteada y entre todos, deben buscar una relación que prmita continuar el trabajo en grupo (proporcionar una ayuda, buscar otra postura menos angustiosa, etc.)
Las acciones de cada uno van más allá de un mero comportamiento motor pues este se organiza de forma significante. Esos comportamientos adquieren un significado para el resto del grupo de tal forma que todas las acciones que se producen son investidas de sentido. De esta forma, más que como manifestaciones de los comportamientos motores, esa significación nos lleva a considerar las acciones como manifestación de las conductas motrices.
Esta interacción motríz es esencial pues sin ella no se consigue la realización instrumental de la tarea propuesta (sin ella no se puede construir ninguna pirámide) y la misma implica fundamentalmente a los actores (portador, ágil, ayudantes).
En el caso del acrosport, la interacción motriz esencial se manifiesta directamente en forma de comunicación motriz entre compañeros. Esta es su única manifestación directa por lo que estamos ante una situación sociomotriz de cooperación, exclusivamente de cooperación.
En el acrosport, la interacción es una acción de solidaridad en contacto corporal. Para conseguir construir una pirámide debe producirse un intercambio de información (determinar las posturas a utilizar, reparto de roles,dificultades para construir la pirámide, dificultades para mantener las posturas, etc.) pero al llevarla a cabo, lo que se produce ante todo es una inter-acción. La figura del acrosport es algo más que la suma de posturas que adopta cada una de las personas que la forman, ante todo es una producción interindividual que tiene un sentido por ella misma.
Las acciones que lleva a cabo cada uno no se yuxtaponen, no son acciones separadas y desligadas unas de otras, cada uno no actúa por, ni para sí mismo sino que su acción adquiere sentido en un proceso colectivo de tal forma que lo que se da no es una suma de comportamientos motores sino una co-motricidad, una inter-motricidad. La conducta de cada uno sólo tiene sentido en la relación que establece con sus compañeros. Las conductas de cada uno se entienden en tanto que se insertan en una unidad global, en un sistema que da sentido a la acción de cada uno.
Del mismo modo el valor estético y significante de la pirámide es más que la suma de los valores estéticos y significantes de las posturas que adopta cada uno de sus componentes, pero sin ellas su valor sería nulo.
El acrosport solicita unicamente la comunicación motríz entre compañeros: portar, apoyarse, ayudar.
Poder actuar en conjunto supone ser capaz de descentrarse de la propia acción para adoptar el punto de vista de otro intentando ponerse en su lugar.
La descentración motriz tiene un papel fundamental en las acciones coordinadas entre los compañeros del equipo.
La propia acción no solo es contemplada en sí misma sino además, en relación con las acciones que los demás van a tener que llevar a cabo respecto a la misma.
Pongamos un ejemplo: el portor adopta una postura sobre la que el ágil escala y elabora su propia postura. El portor debe verse como le ve el ágil y contemplar las "obligaciones" que le impone: sómo puede escalarle, por donde, que superficies de apoyo le ofrece, si es posible que puede adoptar la postura prevista o no, como puede contribuir para que el equilibrio del ágil sea lo más fácil posible, ...
Si el portor modifica su construcción debe prever como van a afectar esos cambios al ágil y al conjunto de la pirámide.
Antes de emprender una acción debe considerar si la misma facilita o entorpece la acción de los demás anticipando lo que los otros tendrán que hacer y anticipando su próxima acción ante las reacciones de los demás.
Cuando planteamos esta actividad, la primera exigencia que se pone en cuestión es la aceptación de la misma. Esta aceptación implica la realización de un contrato en el que se determina el universo en el que cada uno va a poder evolucionar y en el que debe evolucionar.
La realización de este contrato supone establecer un pacto que permite fundar un grupo y establecer el marco en el que se va a desenvolver el funcionamiento del mismo. Para esto se debe dar un proyecto común, se deben pactar unos objetivos, se establecen ciertas obligaciones, se marcan una reglas de funcionamiento.
En la adquisición del compromiso para establecer este contrato podemos establecer una de las dificultades que nos podemos encontrar pues ese compromiso supone renunciar a algunas prerrogativas individuales.
¿Para qué renunciar al placer que se obtiene realizando los propios deseo, a la propia acción sin que esté mediatizad por otros?. Para poder acceder a otro placer que sólo se puede obtener compartiendo con otras personas.
Aceptar ese contrato supone adoptar un sistema de prescripciones, unas obligaciones, un sistema de reglas que define un sistema de interacción que coordina las conductas motrices de los miembros del grupo. Supone el establecimiento de un grupo con una empresa común y de unas formas particulares de interacciones motrices que se van a plasmar en un reparto de funciones.
Establecer una empresa común y trabajar para ella implica que el interés de cada uno es el mismo que el de los demás de tal forma que actuando contra el interés común, se actúa contra el interés particular.
La adopción de actitudes individualistas, la realización de acciones inadecuadas en relación a las acciones de los demás, la puesta en juego de mecanismos de oposición, la falta de coordinación,... pueden determinar el fracaso de todos.
Así, la disposición a aceptar una empresa no individual sino colectiva y común para varias personas es la primera condición necesaria para poder trabajar.
Por otra parte, se deben definir y aceptar las estructuras de interacción. Estas estructuras determinarán los status que van a aparecer dentro del grupo, el reparto de las tareas y la organización de las relaciones entre los miembros del grupo. Estos elementos tienen que estar claramente definidos y aceptados para que no se produzcan acciones individuales que hagan emerger efectos indeseables.
Trabajar en equipo no quiere decir que todos tengan que hacer lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera sino que cada uno ponga en juego lo mejor de sí mismo para contribuir a alcanzar el objetivo común.
Aquí se puede localizar otra dificultad importante que tiene que ver con la posibilidad de descentramiento que tenga cada miembro del equipo.
Establecer la estructura de interacción no es una decisión aislada sino que forma parte de un proceso: hay que comprender bien cual es la finalidad que se pretende (en este caso construir pirámides en grupo); entender que se trata de una situación que solo puede ser llevada a cabo junto con otras personas a través de la cooperación; aceptar la tarea y el grupo con el que se va a llevar a cabo la misma, y elaborar los mecanismos que van a permitir llevar a cabo la tarea (en primer lugar establecer la estructura de las interacciones) y aceptarlos
Para elaborar estas estructuras es fundamental poner en juego la capacidad de descentración, de adoptar el punto de vista de otro participante.
El grupo se nutre de las aportaciones que hace cada uno de sus componentes, cuanto más ricas sean estas, más se enriquece el grupo como tal y cada uno de sus miembros.
De esta manera, es fundamental permitir que todos puedan hacer sus aportaciones y valorar cada una de ellas.
La valoración de las aportaciones pasa por ser capaz de discernir lo que es mejor para el grupo, de pensar en el grupo sin anteponer los intereses personales.
Esto pasa por la capacidad de descentración, de poder tener en cuenta diferentes puntos de vista.
La descentración tiene el lastre en el excesivo egocentrismo y se sustenta en la empatía entendida como "el proceso por el cual un individuo interactuante intenta saber el punto de vista de otro co-participante y lo tiene en cuenta durante sus propias conductas motrices de resolución de la tarea" (Parlebas).
Esta empatía no sólo se refiere a un aspecto cognitivo sino que también abarca otros aspectos como el afectivo de tal forma que además de intentar ponerse en el pensamiento del otro y de procurar ponerse en la acción del otro, también incluye cuestiones como la capacidad para percibir las emociones de los otros, los miedos, ..., la capacidad para sentir lo que el otro siente.
La empatía demanda el abandono de los propios puntos de vista y la adopción de otro centro de perspectiva desde el que contemplar los acontecimientos.
En la acción, la empatía se traduce porque cada co-actor actúa en función de las actitudes, de las intenciones y de los proyectos compartidos con otros.
También supone comprender el proyecto común, conocer las potencialidades de los compañeros y adecuar eficazmente la propia acción al propio sentimiento de los otros protagonistas.
Las dificultades que surgen debidas a un insuficiente desarrollo de las descentración no deben hacernos desistir.
El desarrollo de las capacidades no puede reducirse a un intervalo de tiempo corto. El desarrollo completo de una capacidad no se alcanza rapidamente sino que es un proceso con altibajos, con periodos de mayor intensidad en los que los avances parecen claros alternados con otros de asentamiento e incluso de retroceso.
Así, respecto a la descentración, podemos tener en cuenta la referencia la indicada por Jean Piaget cuando señala que es a los 11 años cuando el niño accede a la norma colectiva, cuando es capaz de someterse a las normas de la reciprocidad.
Esta referencia no es determinante en el sentido de que todas las personas alcanzan esa capacidad en un momento concreto, a una edad fija.
Es una referencia que nos debe ayudar a comprender que el desarrollo de las capaciddes suele ser un largo proceso. En este caso, a lo largo de la Escuela Primaria, el niño entra en contacto con otras muchas personas que son diferentes a él: piensan de distinta manera a la suya, actúan de otra forma, no reaccionan igual que él ante las mismas situaciones, sus intereses no siempre coinciden, hay atraciones y rechazos que fluctuan a lo largo del tiempo,...
El niño se encuentra en la situación de tener que aceptar que las cosas no son como él quiere y que el mundo no se corresponde con sus deseos; los demás no hacen lo que el quiere que hagan manifestandose una confrontación entre sus deseos y el mundo exterior (tanto físico como social).
Esta confrontación viene marcada por la relación dialéctica que establece con lo que le rodea.
Desde el punto de vista de la cooperación, esa confrontación debe derivar hacia la adopción de acuerdos pactados y aceptados por todos los que suscriben el acuerdo.
Pero esos acuerdos no pueden ser impuestos ni deben suponer el aniquilamiento de alguno de los implicados en el mismo. Por el contrario, deben suponer un enriquecimiento y desarrollo de las potencialidades de cada uno de ellos.
La adopción de un contrato además de plantear la necesidad de acordar puntos de vista diferentes, de aceptar compromisos ante los demás, de establecer formas de comunicación y de intercambio, de regular el tipo de relación con el cuerpo, de establecer el concepto de éxito (cuando considera que se ha realizado la tarea y se ha alcanzado el objetivo), supone la adopción de reglas comunes.
Todos estos elementos forman parte de la estructura de interacción que propicia el acrosport.
Uno de los elementos de esta estructura son los status que aparecen dentro del grupo y que delimitan los diferentes roles que aparecen.
Estos roles son:
Portador
Debe adoptar diferentes posturas y mantenerlas estables sin desplazarse y soportando las acciones que el ágil realice apoyándose en él.Es el soporte del ágil y la base de la pirámide.
Esta encargado de reequilibrar el conjunto de la pirámide para eso debe estar atento a sus compañeros y coordinar sus acciones con los mismos.
Agil
Trepa sobre el portador para adoptar una postura estable, estática, estética y encima del portador.Acepta que el portador tiene la responsabilidad de reequilibrar la pirámide.
Cuando se construye una pirámide de más de dos pisos aparecen elementos intermedios entre su base y la cima de la misma que asumen al mismo tiempo las características de los dos roles anteriores constituyendo un nuevo rol: portor-ágil
Ayudante
Permanece atento a las acciones del portor y del ágil actuando rapidamente cuando uno de los dos tenga dificultades para mantener la pirámide.Puede servir de apoyo al portor para ayudarle a mantener su postura
Puede servir de apoyo al ágil mientras trepa por el portor, para ayudarle a adoptar su postura o para ayudarle a mantenerla
Recoge al ágil en caso de caída.
Observador
Observa el trabajo de los demás y proporciona información pertinente sobre el mismo actuando como feedback externo.
Estos roles vienen impuestos por la forma en que se ha planteado la actividad.
Estos "roles" concretan los distintos "status" que se dan dentro del grupo traduciéndolos en diferentes funciones y determinando las acciones que cada miembro del grupo realiza.
Cada componente del grupo actúa de acuerdo con el "rol" que desempeña realizando las acciones motrices características del mismo.
Al trabajar en equipo, los niños y niñas deben organizarse. Un punto de esa organización es el reparto de "roles" previo al cual está el conocimiento de los mismos.
Ese reparto puede plantear algunos problemas pues algunos niños o niñas quieren asumir algunos roles determinados y se resisten a aceptar otros.
En principio, puede parecer que el rol de ágil es el más vistoso y que él es el protagonista de la pirámide. Sin embargo esto no es así.
El ágil por si solo no haría nada, todos forman parte de una cadena en la que si falla un eslabón, la cadena se rompe. Todos los "roles" son importantes y comparten el protagonismo.
Al distribuir los roles, para facilitar el proceso de descentración y que todos puedan adoptar el punto de vista de los diferentes roles, podría ser interesante que todos los roles pudieran ser asumidos por todos los componentes del grupo.
Esto puede plantear algunas dificultades aunque no son insalvables.
Los roles son fijos para una determinada construcción y para poder asumir un rol diferente hay que plantear otra tarea, otra pirámide distinta.
No hay ningún problema en que todos puedan asumir los roles de ayudante y de observador. Sin embargo, el reparto de los roles de portor y ágil puede plantear alguna dificultad pues la relación morfológica entre los miembros del grupo condiciona el rol que cada uno puede asumir. En principio resulta difícil que en un grupo determinado, un niño o niña pueda ser portor de otro que mida un tercio más que él y pese ocho kilos más.
Si los grandes (morfologicamente hablando) quieren asumir el "rol" de ágiles, ¿qué podemos hacer?.
Como decía un niño en esta situación: ¿es qué sólo sirvo para que los demás se pongan encima mía?. ¿Acaso ellos no son ágiles?
Nada más lejos de la realidad.
Por supuesto que todos-as tienen derecho a experimentar las sensaciones que provoca ser portador y ser ágil.
¿qué podemos hacer para que todos puedan rotar por los distintos roles?.
Sin ánimo de ser exhaustivos, podemos apuntar alguna solución:
Que las personas más grandes puedan cambiar de grupo y encontrar otras personas que puedan ser portores de ellas.
Sin embargo, siempre nos encontraremos con aquellas personas más grandes de la clase a las que nadie puede portar
Otra solución es buscar construcciones en las que estas personas puedan desempeñar el papel de ágil. Por ejemplo formando parte de una pirámide haciendo el "pino" en el suelo mientras son sujetados por una o varias personas más "menudas" , o actuando como ágil en una pirámide en la que actúen como portores tres, cuatro, cinco... niños según la postura que vaya a adoptar y teniendo en cuenta la cantidad de fuerza y de carga que recae en cada uno de los portores de tal forma que las mismas nunca sean perjudiciales para ellos.
Los roles determinan las funciones que cada miembro del grupo va a tener en una determinada construcción.
Sin embargo, a cada grupo le corresponde la forma de aprehender estos roles, de establecer quien va a adoptar cada rol y de establecer la organización de las relaciones entre los miembros del grupo.
Estas relaciones vienen reguladas por el establecimiento de un sistema de reglas que garanticen la realización de una práctica colectiva armoniosa.
Estas reglas no son inamovibles sino que cada miembro del grupo puede ser legislador en el seno de un grupo soberano. Siguiendo a Piaget: "Cada uno es libre de crear, pero con la condición de someterse a las normas de la reciprocidad".
Recordemos que el Acrosport pone en juego una interacción motríz y que la interacción motríz con el otro supone una adaptación que no se puede recusar.
Las reglas son establecidas por todos los componentes del grupo buscando la mayor eficacia, coordinación y armonía.
Sin embargo hay algunos normas que vienen impuestas y que se derivan de la aplicación de los principios de acción determinados anteriormente (ver proceso pedagogico) y que tienden a regular fundamentalmente las cuestiones de seguridad recogidos en forma de ley:
Cada uno tiene un gran margen de maniobra y cada equipo también debiendoseles permitir que puedan establecer su propia dinámica de funcionamiento
El maestro está ahí para escuchar y para ayudar en los momentos precisos, sólo en esos momentos.
Insisto, el acrosport es una situación sociomotriz que exige el trabajo en equipo.
El hecho de que en la escuela, los niños y niñas siempre trabajan en el seno de una clase nos puede hacer creer que nos encontramos ante un grupo y que ya dominan las estrategias para trabajar en equipo.
En ocasiones ésto está muy lejos de la realidad.
Hay clases constituidas por la yuxtaposición de personas individuales y de microgrupos de dos o tres miembros como máximo que cohabitan en el mismo espacio durante el tiempo escolar.
En otras clases coexisten varios grupos que mantienen excasas relaciones entre ellos y también podemos encontrar personas que permanecen indiferentes para los demás.
En general es difícil encontrar clases en las que se de un elevado nivel de relación y cohesión entre sus miembros.
Por otra parte, los maestros tendemos a colocar etiquetas que califican a las clases en cuanto a grupos atribuyéndoles ciertos valores (positivos y negativos) que permanecen a lo largo del tiempo. Sin embargo, los comportamientos de los niños y niñas respecto al resto de compañeros de clase no son fijos sino que hay que contemplarlos como propios de un instante y dentro de una evolución. Aunque es normal que haya cierta constancia en los comportamientos grupales y que los mismos nos parecen similares si los comparamos en intervalos de tiempo relativamente cortos, no es menos cierto que los mismos sufren afinaciones, unos se intensifican y otros disminuyen su importancia, unos se reiteran más en unos periodos detiempo y otros se difuminan,... de tal forma que si la comparación la hacemos con un transcurso de tiempo suficiente, podemos encontrarnos con diferencias significativas.
Los comportamientos que se dan en un momento no podemos considerarlos como definitivos y permanentes, no podemos considerar que ese niño siempre mantendrá esos mismos comportamientos ni que ese grupo siempre será igual.
Finalmente, el trabajo en equipo es algo que no suele ser abordado dentro de la escuela debido a las dificultades que plantea. Por paradójico que pueda parecer, la mayoría de las tareas que se proponen a los niños y niñas dentro de la escuela, deben realizarlas de forma individual. Cuando en ocasiones algún maestro plantea un trabajo en grupo, podemos encontrarnos con que despues de algunos intentos el maestro desista de este tipo de trabajo porque no saben trabajar en equipo: "siempre trabajan los mismos", "algunos se aprovechan del trabajo de los demás", "alborotan mucho",.. estas son algunas frases que podemos oir.
Desde que comenzamos a existir, estamos inmersos en un proceso de desarrollo personal siendo la socialización un de los aspectos determinantes de ese desarrollo.
A lo largo de nuestra vida aprendemos a interactuar con otras personas. La escuela tiene encomendada una importante misión en este sentido y debe propiciar posibilidades para experimentar múltiples interacciones con los demás de tal forma que la contribuya al desarrollo de la dimensión social de la persona.
En consecuencia, trabajar en interacción con otros debería formar parte habitual del proceso de enseñanza-aprendizaje.Favorecer todos los elementos que puedan a mejorar la dinámica de interacción y relación con los demás debería ser un trabajo a abordar en nuestras clases.
En Educación Física disponemos de un marco muy adecuado para introducir aprendizajes encaminados a desarrollar la capacidad de trabajar en equipo.
Con la actividad del Acrosport ya hemos esbozado algunas reflexiones en este sentido.
Añadamos aquí que en el mismo, no sólo debemos valorar las realizaciones que los niños y niñas consiguan hacer. Más importante es el proceso que cada grupo sigue para conseguir hacer esas construcciones y en el que se ven implicadas algunas de las cuestiones tratadas en este trabajo.
Esas estrategias son flexibles y debemos estar atentos para escuchar lo que pasa cuando las aplicamos. En caso de que estas estrategias no nos ayuden a avanzar en la consecución del objetivo planteado o se conviertan en un estorbo, deben ser abandonadas y sustituidas por otras nuevas.
Este es un proceso que se repite fijando nuevos objetivos y nuevas estrategias.
En este proceso no hay recetas ni soluciones que a priori sean más válidas que otras. Una estrategia no tiene por qué ser mejor que otra sino que dependerá del objetivo que persigamos y de los efectos que produzca en el momento concreto en el que la aplicamos.
Lo que podemos hacer es estar atentos para ver los efectos que provoca nuestra intervención y discernir si la misma es la más adecuada o tenemos que abandonarla y buscar otra distinta.
He aquí un campo de investigación personal que se nos abre con muchas posibilidades y que nunca llegaremos a concluir definitivamente.